sábado, febrero 4

La voz del amanecer


Cuando la voz del amanecer
rompa a gritos el entrañable
asomo de luz, y los canteros
de sangre hablen de perezas
y espantos, llegará sobre mí
el susurro de la vieja historia
disfrazada de colina.
Vegeta el tiempo y envejece
el silencio elevando a duras
penas el ardor que un día,
reverdeció a la hierba y nutrió
el cansancio entre las brumas
enredadas de hastío.
Y será, sí, ¿por qué no?,
un cuerpo ensangrentado
—el mío— uniéndose a la vida
que no comienza ni termina,
sin que el ave de la suerte
se pose sobre el giro del aire.