domingo, agosto 5

A un amigo amado

A un amigo amado
No sé en qué silencio
la vida quedó inerte
o dentro del mismo
silencio murió en mí
tu mirada.
Alguien estuvo junto
a las cosas heladas,
alguien vino y regresó
a besar el mínimo
temblor de mi cuerpo
en la esperanza.
Apenas las aves
volaron, de loca
desesperación,
tal vez de calor
enmudeció el rumor
de la tarde tibia
en mi pecho.
Y oí tu voz alzarse
en trecho extremo,
-demasiado largo-
y no vi tu amada
silueta
ni reconocí tus pasos
tropezar calladamente
con la tarde hermética
de la muerte.


martes, julio 17

Lejos de las horas


Hace mil años
–ya ni recuerdo–.
Un día entre
muchos días;
del tiempo,
un segundo,
un soplo de luz,
un instante
en la permanencia.
Parece absurdo
pero no recuerdo
que el tiempo
haya sido tiempo,
o haya estado
de acuerdo
con el péndulo;
horario de un día,
somnoliento,
desprevenido
desde siempre,
a partir ayer
y de hoy
o desde hace
mil años…
Nadie retorna
o gira para llegar
a ese punto,
fuera del tiempo,
fuera de uno,
lejos de las horas.

sábado, febrero 4

La voz del amanecer


Cuando la voz del amanecer
rompa a gritos el entrañable
asomo de luz, y los canteros
de sangre hablen de perezas
y espantos, llegará sobre mí
el susurro de la vieja historia
disfrazada de colina.
Vegeta el tiempo y envejece
el silencio elevando a duras
penas el ardor que un día,
reverdeció a la hierba y nutrió
el cansancio entre las brumas
enredadas de hastío.
Y será, sí, ¿por qué no?,
un cuerpo ensangrentado
—el mío— uniéndose a la vida
que no comienza ni termina,
sin que el ave de la suerte
se pose sobre el giro del aire.



domingo, enero 29

Conforme al silencio



Al silenciar encuentro

las palabras reales,

ellas llegan del sendero,

de la voz íntima,

de la luz que arranca

cada suspiro rechazado

 y lo sepulta.

Castigo de palabras,

diría yo consolación

en el delicado estímulo

de la sordez y el esquivo,

del desapego escrito

en palabras conforme

al silencio.

miércoles, enero 18

DENTRO DE LA LLUVIA


Allí me quedé, allí me aislé

junto a las raíces; luego de ti,

ya la nada abrazó mi alegría

y todo se quedó impasible.

La ausencia me escoltó y no

supe más de tu rostro,

a quien amé excesivamente

hasta el fin de los cantares.

Allí me eternicé, me detuve

en los andares y permanecí

dentro de la lluvia.

sábado, enero 14

AMANECIÓ EN TI


Emoción primera, allí te vi frente
al mundo y ya no fue necesario
seguir mi estela de horizonte
en donde te hallé en mi luz.
Luego de caminar sin rumbo,
envuelto en una ternura plena
por siempre mía, amor.
Luz de luz, añil, eterna historia
de todo cuando existe en la tierra
-amaneció en ti- y quedó grabado
por siempre en mi memoria.