Al silenciar encuentro
las palabras reales,
ellas llegan del sendero,
de la voz íntima,
de la luz que arranca
cada suspiro rechazado
y lo sepulta.
—Castigo de palabras,
diría yo— consolación
en el delicado estímulo
de la sordez y el esquivo,
del desapego escrito
en palabras conforme

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