Hace mil años
–ya ni recuerdo–.
Un día entre
muchos días;
del tiempo,
un segundo,
un soplo de luz,
un instante
en la permanencia.
Parece absurdo
pero no recuerdo
que el tiempo
haya sido tiempo,
o haya estado
de acuerdo
con el péndulo;
horario de un día,
somnoliento,
desprevenido
desde siempre,
a partir ayer
y de hoy
o desde hace
mil años…
Nadie retorna
o gira para llegar
a ese punto,
fuera del tiempo,
fuera de uno,
lejos de las horas.
