sábado, diciembre 31
lunes, diciembre 26
La que escribe por mí
La que escribe por mí no le pesan
las manos ni las palabra sordas,
ni las indiferencias.
Está en el aire, el verbo le queda
grande y su estar es casi invisible
como la niebla.
¿Quién la soporta, sino su rostro
hecho de marfil y letras, de vetas
rojas e inservibles, de colores
premiados en la frialdad devota
de las cosas?
La que escribe no nota la frente
que la guía, ni las melancolías
de las tardes, del silencio, del ser
entre las piedras: esclava, tonta,
sin más recursos que el viento,
sin más energía que su propio
amor, ensangrentado, religioso,
pánfilo…
domingo, diciembre 25
Cielo y mar
Deja que se vaya
la fiesta,
ya están los ecos
yendo de guitarra
al monte;
la fiebre ya mora
en el horizonte
y todo el perfil
es luz olvidada.
Déjame serte
fiel en mi morada,
no importa la sed
de la consciencia,
sino una senda
habitada, nuestra.
Juntos, sin miedo,
volveremos a ser
lluvia de invierno,
en el exquisito
aposento tú y yo.
cielo y mar.
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